Yerma, constituye un ejemplo del modelo de tragedia contemporánea.
Yerma, nombre propio de la protagonista, exterioriza, desde el propio
título, el valor simbólico que ella y su historia poseen. Lorca lo
descifra cuando dice que es: "La imagen de la fecundidad castigada a
la esterilidad. Un alma en la que se cebó el Destino señalándola para
víctima de lo infecundo." El elemento temático sobre el que se
articula el conflicto de la heroína es el de no poder lograr lo que
anhela y la presencia de un fatum capaz de guiar desde su alto
designio el proceso vital de la protagonista, la acción rebelde de
ésta y su desastroso final son componentes que tipifican también el
género desde los griegos.