A mediados del siglo XIX, cuando las nuevas clases emergentes ya
empezaban a mudarse al norte de Manhattan, un rico y prestigioso
médico neoyorquino se construye una casa en Washington Square. Es una
«casa bonita, moderna», con terraza y porche de mármol. A ella se
traslada a vivir en compañía de su hermana, una viuda romántica y
sentimental, amiga de los secretos, y de su única hija Catherine, que
a los veinticinco años no ha conseguido ser, según su padre, ni
hermosa ni inteligente. A Catherine le corresponde, sin embargo, una
herencia considerable, y cuando en su vida aparece un joven guapo y
encantador, aunque sin oficio ni beneficio, el doctor no duda de que
no puede sentirse atraído por ninguna cualidad de su hija que no sea
el dinero. Henry James trazó en Washington Square (1880) un soberbio
retrato de interior alrededor de una mujer que se descubrirá en
posesión de algo que, rodeada de tiranía y oscuridad, ni siquiera
había intuido que tenía: voluntad.
"La única novela en la que un hombre ha invadido con fortuna el
territorio femenino y creado una obra comparable a las de Jane
Austen." Graham Greene