Saltar al contenido

Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Por muy lejos que nos remontemos en la historia de la humanidad,
siempre encontraremos pueblos que ya conocían las grandes propiedades
de la arcilla, la tierra y el barro, y los empleaban como remedio. Hoy
en día, la medicina convencional los emplea frecuentemente bajo
formas y nombres diversos para el tratamiento de múltiples
enfermedades. La arcilla es muy eficaz para calmar toda clase de
dolor, detiene la proliferación de los microbios y las bacterias y
favorece la reconstitución celular sana. Por este motivo, es
particularmente eficaz en casos de distorsiones, luxaciones y golpes,
así como en todos los casos de ulceraciones estomacales. También está
especialmente indicada para el tratamiento de afecciones como la gota,
la arteriosclerosis, la diabetes, las enfermedades de la sangre y de
la piel, del hígado, de los riñones, etc. La medicina convencional,
que tan ferozmente se opuso a tantos tratamientos naturales, empieza a
reconocer que la arcilla es un elemento de un extraordinario poder de
absorción del mal, cuya radiactividad naturalmente equilibrada,
presenta un auténtico poder que trasmite fuerza y vitalidad al
organismo enfermo.