George Eliot escribió El velo alzado en 1859 y en ella volcó toda su
penetrante agudeza para el retrato psicológico en combinación con una
desasosegante habilidad para la creación de un cuadro de horror
fantástico. Esta insólita nouvelle suscitó tal desconcierto entre sus
editores que no fue publicada hasta dos décadas más tarde; con el
tiempo, sin embargo, ha llegado a considerarse uno de los logros más
notables de la autora de Middlemarch.