Andrea Camilleri es actualmente el autor más popular de Italia, hasta
el punto que cinco de sus libros han llegado a figurar simultáneamente
en la lista de libros más vendidos. Un mes con Montalbano es una
buena muestra del talento de Camilleri y la mejor forma de
introducirse en el particular universo de su entrañable héroe, el
comisario Salvo Montalbano, quien, desde el pueblo imaginario de
Vigàta, en Sicilia, intenta comprender por qué las cosas son como son.
Salvo es un hombre de mediana edad, melancólico y algo fatalista,
pero sobre todo dotado de amplias facultades de expresión verbal.
Soltero, con una novia que vive en Génova y a quien ve muy de vez en
cuando, es un lector entusiasta de Sciascia y Bufalino, aprecia la
buena cocina siciliana y disfruta de los suculentos platos que le
prepara su vieja cocinera.
Un mes con Montalbano consta de treinta casos que Montalbano debe
resolver, cada uno de los cuales nos revela una faceta diferente de
este policía tan peculiar. El abanico de delitos es amplio.
Premeditados, pasionales, financieros, mafiosos, políticos, y han sido
cometidos por todo tipo de sujetos, jóvenes o adultos, hombres o
mujeres, ignorantes o cultos. Algunos ocurrieron al inicio de su
carrera, cuando Salvo aún creía en el poder de la justicia por encima
de todo, otros demuestran que, en ocasiones, la inteligencia humana no
es suficiente para comprender los móviles de un crimen. Una fina
ironía y, sorpren_dentemente, una gran capacidad de compasión pueden
ser igual de importantes para llegar a la verdad. Enmarcada sin duda
en la tradición de la gran narrativa siciliana, la escritura de
Camilleri es también un homenaje a Sicilia, a su gente dura, terca, de
pocas palabras, pero a la vez apasionada y con un gran amor por su
tierra. Ellos son los habitantes de Vigàta y Camilleri los retrata
como sólo un siciliano de pura cepa puede hacerlo.