«No debería contar nunca nada», empieza por decir el narrador de esta
historia, Jaime o Jacobo o Jacques Deza.
Y sin embargo su tarea va a ser la contraria, contarlo todo, hasta lo
aún no sucedido, al ser contratado por un grupo sin nombre que durante
la Segunda Guerra Mundial creó el M16, el Servicio Secreto británico,
y que aún funciona hoy en día de manera tal vez degradada, o acaso ya
bajo diferente auspicios.
El protagonista regresa a Inglaterra, en cuya Universidad de Oxford
había enseñado muchos años atrás, «por no se seguir cerca de mi mujer
mientras ella se me alejaba». Y allí descubre que, según Sir Peter
Wheeler, viejo profesor retirado «con demasiados recuerdos», él
también pertenece al reducido grupo de personas que posee un «don» o
maldición: el de ver lo que la gente hará en el futuro, el de conocer
hoy cómo será sus rostros mañana, el de saber quiénes nos traicionarán
o nos serán leales.