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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Si un individuo pasea por los bosques por amor a ellos la mitad de
cada día, corre el riesgo de que le consideren un holgazán; pero si se
pasa todo el día especulando, cortando esos bosques y dejando la
tierra desnuda antes de tiempo, se le aprecia como ciudadano laborioso
y emprendedor, como si el único interés de una ciudad por sus bosques
estuviera en talarlos. Eso decía con conocimiento de causa Henry
David Thoreau (1817-1862), que condenaba la maldita obsesión que ha
convertido al mundo en un taller y en una lotería y afirmaba, dando
ejemplo con su vida, que todas las cosas buenas son libres y
salvajes.
Thoreau fue agrimensor, naturalista, conferenciante y fabricante de
lápices, y hoy se le considera uno de los padres fundadores de la
literatura norteamericana, profeta de la ecología y la ética
ambiental, inventor de la desobediencia civil. La villa de Concord, el
lugar donde nació en 1817, ha quedado inmortalizada en clásicos como
Walden y en otros libros de Thoreau menos conocidos a este lado del
Atlántico, pero que han viajado por el mundo bastante más que su
autor. El se conformaba con haber viajado mucho por los ríos y campos
de Concord.
Amén de resistirse por activa y pasiva a cualquier tipo de esclavitud
o domesticación, Thoreau continúa exasperando a las personas serias.
Para no malinterpretar ese legado de protesta creativa (así lo
describió Martin Luther King), habría que entenderlo en sus propios
términos, dentro del contexto formado por las cosas y las personas que
le importaban. Esa es la idea que animó a Antonio Casado da Rocha a
escribir este primer ensayo en castellano sobre la obra de Thoreau,
aumentado y corregido para esta nueva edición, que sigue a rajatabla
el consejo de Mark Twain: si una biografía prescinde de las pequeñas
cosas y solo menciona las grandes no traza en absoluto un retrato
apropiado de la vida de un hombre.

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