Los tesoros de Poynton (The spoils of Poynton, 1897), que aquí se
ofrece según el texto de la edición que el propio autor revisó en
1908, es una de las novelas más acabadas y características de la
etapa de madurez de Henry James. Según es habitual en el autor, la
obra nace por agrandamiento y expansión en múltiples matices de una
anécdota inicialmente mínima y trivial, en este caso la historia que
una dama relató a Henry James en Londres: de suerte que, según sus
propias palabras «cuando mi cordial amiga, aquella Nochebuena, ante
la mesa que relucía serena y brillante en medio de la parda noche de
Londres, comentó un asunto tan grotesco como el de que una buena
señora del Norte, que siempre había sido bien considerada, estaba a
matar con su hijo único, insobornablemente ejemplar hasta la fecha,
por la propiedad del precioso menaje de una hermosa mansión antigua
que acababa de pasar a manos del joven tras la muerte de su padre,
instantáneamente fui consciente, con mi "sentido del tema", del
pinchazo de una inoculación; y la totalidad del virus, como he
denominado, fue contagiada mediante aquel único estímulo. No habían
sido más que diez palabras, y no obstante yo había advertido en
ellas, como en un relámpago, todas las posibilidades del pequeño
drama de mis Tesoros». El arte refinadísimo y sutil de Henry James
alcanza aquí una de sus más singulares obras maestras.