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COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Todo pensar lo es en unas coordenadas espaciales y temporales. Nadie
piensa en el vacío y, por eso, el pensamiento se ocupa siempre de unos
asuntos determinados a los que se enfrenta de una manera concreta.
Esa determinada selección de asuntos y ese modo de enfrentarlos marcan
una singularidad; una singularidad que sin embargo no se origina en
la subjetividad del pensador entendida como originalidad fundante.La
filosofía de Spinoza se desarrolla durante el tercer cuarto del siglo
XVII en el contexto de las polémicas y conflictos (religiosos,
científicos, económicos, organizativos: políticos) que sacuden a la
República holandesa de las Provincias Unidas.Toda la obra de Spinoza
-pese a las diferencias que se evidencian en la simple lectura de sus
distintos textos- está atravesada por la afirmación de la libertad y,
en consecuencia, por el rechazo activo (incluso militante) tanto de
los Absolutos como de sus mediaciones. En lo vital y en lo teórico.
Una apuesta contra los sometimientos confesionales, por la
racionalidad y el valor del conocimiento; una apuesta que se extiende
(¿o que deriva de ellas?) a las consecuencias políticas del rechazo de
los Absolutos.Juan Pedro García del Campo (1961) es doctor en
Filosofía y profesor de Filosofía en Enseñanza Media; es autor de
diversos trabajos sobre Descartes, Spinoza, Marx o el materi alismo,
ha traducido a Vaneigem, Althusser o Descartes y, entre otras obras,
es autor de Construir lo común, construir comunismo (tierradenadie),
Opaco, demasiado opaco. Materialismo y filosofía (Universidad de
Cádiz) o Spinoza o la libertad (Montesinos). Su última obra publicada
es una pieza de radio­teatro publicada en Hiru con el título Spinoza y
la multitud (el resto falta).

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