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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Sofia Petrovna, viuda de un prestigioso médico, trabaja como
mecanógrafa en una de las más importantes editoriales de Leningrado.
Parece que la vida y el Estado le sonríen a pesar de las continuas
estrecheces: el resto de las mecanógrafas de la oficina está bajo su
eficaz batuta; su sueldo es cada vez mayor; su propio hijo ha dejado
de ser un muchacho para convertirse, al fin, en un joven y guapo
ingeniero también ejemplar: ama la herencia de la Revolución y el
Partido casi tanto como a su madre, a quien alienta en su dedicación y
empeño. Estamos a mediados de los años treinta, y enseguida -en medio
de un misterio que quizá nadie consiga resolver nunca- el vértigo
innombrable de la Gran Purga va a arrastrar hasta el centro de su
vacío a Kolia, el hijo. Comenzará entonces una «segunda» y ejemplar,
en el sentido cervantino del término, novela: un verdadero aprendizaje
sobre la vida y sus sinrazones, una parábola a la vez ingrata e
insuperable; es decir, una pieza literaria de primer orden. O, como
suele decirse, un texto que nos muestra la otra cara de la verdad, ésa
que muchas veces inventamos nosotros mismos para no perder toda
esperanza. Sofia Petrovna fue redactada en secreto en un cuaderno
escolar durante el invierno de 1939-1940. Como señaló la propia
autora, «mi obra se escribió con la huella de los acontecimientos aún
fresca en mi mente». Lidia Chukóvskaia combatió el miedo con palabras,
el silencio con el testimonio, la colectivización con la historia
individual, la indiferencia ante el dolor de los demás con la empatía
para con el sufrimiento ajeno, el heroísmo tradicionalmente de corte
masculino con el espacio íntimo femenino. Poniendo en riesgo su vida,
llenó de realidad la ficción para hacer que el futuro lector de este
libro único y necesario supiera del pasado, de modo que la memoria de
lo acontecido se mantuviera siempre viva.