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Ficha del libro

portada del libro
  • SER HEREDERO UNA DEFENSA DEL CRITERIO SUBJETIVO
    V. DERECHO DE SUCESIONES

  • FERNANDEZ DOMINGO, JESUS IGNACIO
  • DYKINSON
  • 2009
  • 01 ed.
  • Colección: MONOG.DE DERECHO CIVIL 8

  • ISBN: 978-84-9849-688-8
  • EAN: 9788498496888

  • 220 páginas
  • RUSTICA

  • TEMA: DERECHO CIVIL


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COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


El autor defiende hasta sus últimas consecuencias el criterio
subjetivo, porque -dice- una cosa es heredar, y otra, no
necesariamente coincidente, ser heredero, pero «ser heredero», en fin,
porque lo quiere el causante. Porque lo cierto es que la ley
llama, por ejemplo, heredero a quien es el propio legislador el que
supone que habría sido la voluntad del causante si hubiera otorgado
testamento, tomando su personalidad de prestado: la ley supone que el
cariño del de cuius, primero «desciende», luego «asciende» y luego «se
extiende». Y hasta les llama herederos legítimos. Y la ley llama
heredero a los herederos forzosos. Lo hace en una época en la que los
hijos de familia ya no abandonan el hogar paterno hasta que no tienen
la vida resuelta, muy cumplidos los treinta años, y muchos lo hacen
porque ya tienen independencia económica, pero desde luego, siempre
dispuestos a llevar a su madre, dos veces a la semana, una bolsa de
deportes llena de ropa para lavar y planchar. Se les llama herederos
aunque puede que tenga poco sentido que el padre que otorga testamento
se encuentre obligado siempre a no disponer libremente de dos tercios
de la herencia porque la ley los tiene previamente adjudicados a su
hijo, un futbolista profesional de los buenos o un altísimo cargo
directivo de uno de los mayores fabricantes de software, o de una
promotora inmobiliaria de las grandes de Marbella o de una empresa
eléctrica de las que salen diariamente en Expansión y de vez en cuando
en el Hola y hasta en Newsweek. Y el sistema llama heredero al
nasciturus y hasta al concepturus, cuando son llamados como
fideicomisarios. En una palabra, se llama heredero al que hereda
porque el Estado quiere, o al que hereda aunque no lo quiera así el
testador, o al que hereda «si Dios quiere» porque el testador no sabe
siquiera si llegará a ser concebido. Pero para J. Ignacio Fernández
Domingo, herederos, lo que se dice herederos, sólo son los que su
causante quiere que lo sean. Doctor en Historia y Titular de
Derecho civil de la Universidad Complutense, el Profesor Fernández
Domingo, que ya había publicado con este sello editorial Los derechos
de uso y habitación (1994), Introducción al Derecho civil foral
(1997), dos ediciones del Curso de Derecho civil foral (2000 y 2005) y
El derecho a deliberar (2001), aporta con esta monografía un nuevo y
sugestivo título a la Colección de Derecho de Sucesiones de Dykinson
Mariano Yzquierdo Tolsada (director