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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Sabor a ron es una novela iniciática que se sumerge en los espacios
temporales que Teresa, una joven maestra que vive lejos de su ciudad
natal, recorre por los diferentes destinos laborales que le conducen a
través de diversas ciudades españolas, espacios urbanos o rurales,
pero también el desierto subsahariano o las montañas andinas. Esas
secuencias paisajísticas y emocionales nos presentan, de manera
encadenada, puntuales vivencias a través del desarrollo de los
sentimientos, donde lo mismo se ubica el amor, el desamor, en torno a
Luis, un personaje alejado de toda convención y que ejerce de hilo
conductor dentro del laberinto en que se encuentra Teresa, los dos
personajes centrales del relato.



A lo largo de sus páginas afloran las querencias de la protagonista,
totalmente solapadas al argumento, como el gusto por el flamenco, la
pasión por las ciudades portuarias y el mar, la consideración de la
amistad, el desapego a las instituciones familiares tradicionales -el
matrimonio- y, a modo de añoranza, aquel aire de libertad que supuso
la llamada ‘movida' madrileña, así como la deshinibición del mundo
homosexual desde un punto de vista, todavía en aquellos momentos
minoritario, personal y conformado por ese entorno.



Una especie de ‘movie road' que el espíritu nómada de Teresa confiere
a esos años, situados entre el final de los 70 y mitad de los 90 del
pasado siglo, a su inquieta e inconformista manera de ver el mundo. Se
mezclan pues, distintas situaciones que entrelazándose dan vida a
este relato, a veces ameno, a veces profundamente existencial, pero
con un punto de humor que lo acerca a la cotidianidad de esa narración
vital que es el sobrevivir al día a día.



Escrita en clave intimista, con un lenguaje poliédrico y transparente,
"Sabor a ron" se muestra al lector como un espejo cóncavo en donde
perfectamente en algún momento se verá reflejado, tanto por los
entornos y situaciones que describe como por las emociones que
transmite, tan inherentes al cotidiano fluir del tiempo, a eso que
llamamos "mi propia vid