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COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Los empleados de hogar constituyen en España una parte importante de
la fuerza de trabajo y en la que la presencia de la mujer es
mayoritaria. No obstante, y pese a su importancia, no se les ha
dispensado la misma protección -ni en el ámbito laboral ni en el de la
Seguridad Social - que a otras categorías de trabajadores. Los
obstáculos para establecer una normativa equiparable al resto de los
trabajadores amparados por el arquetipo común del Estatuto delos
Trabajadores se han fundamentado, esencialmente, en la teoría de que
el empleador no es un empresario en sentido económico y en que la
prestación de servicios se efectúa en el hogar familiar, donde
confluyen junto con los derechos del trabajador, los derechos
fundamentales del empleador. En consecuencia, el legislador se ha
visto obligado a equilibrar el respeto a los derechos laborales
básicos de los trabajadores con la necesaria flexibilidad para poder
determinar las condiciones de esta prestación de servicios. En este
sentido, la nueva regulación efectuada por el Real Decreto 1620/2011,
de 14 de noviembre - a cuyo examen exhaustivo se dedica una parte de
esta monografía- ha tratado de equiparar, en no pocos aspectos, las
condiciones de trabajo de los empleados de hogar al resto de los
trabajadores, aun cuando se siguen manteniendo diferenciasrelevantes .
De otro lado, en el ámbito de la Seguridad Social- a la que se dedica
otra parte importante de esta obra- se destacala reforma operada por
la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y
modernización del Sistema de Seguridad Social,en cuya Disposición
adicional trigésima novena se lleva a cabo la integración del Régimen
Especial de la Seguridad Social de los Empleados de Hogar en el
Régimen General de la Seguridad Social, mediante un Sistema especial
que permite avanzar en la progresiva equiparación de las prestaciones,
si bien,con el mantenimiento de algunas especialidades.La
problemática de su regulación en este ámbito ha motivado una nueva
reforma en materia de Seguridad Social, reforma que se lleva cabo por
el Real Decreto Ley 29/2012, de 28 de diciembre, que ha vuelto, aunque
con diferencias relevantes, a restablecer el régimen de afiliación,
altas y cotización de los empleados discontinuos que prestan servicios
para un solo empleador durante un determinado número de horas al año.