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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Los comienzos del siglo XXI han venido acompañados de una serie de
retos a los que la ciudadanía debe dar respuesta. Desafíos como la
globalización, no solo económica, sino también cultural y de las
comunicaciones; el trasvase de importantes cantidades de población
fuera de sus países de origen; la aparición de lo que se ha denominado
"nuevos nacionalismos"; la construcción de espacios políticos
supranacionales, como la Unión Europea; la existencia de graves
problemas como el cambio climático, los escasos recursos energéticos o
las inhumanas hambrunas de millones de personas que parecen exigir
alianzas mundiales, "planetarias", para solucionarlos, etc.
Dar respuesta a estos retos reclama repensar la ciudadanía,
reflexionar acerca de qué características han de asociarse a esa
identidad política del individuo para que éste pueda enfrentarse a
ellos en la línea de una maximización de la libertad, una búsqueda de
la igualdad-equidad, de la justicia social, etc., esto es, de una
optimización de la democracia. Este es el principal objetivo del
libro. A partir de un análisis pormenorizado de los principales
problemas de la realidad sociopolítica contemporánea, y tras examinar
el concepto de ciudadanía defendido por los modelos políticos más
extendidos en el panorama actual de la filosofía política -el liberal,
el comunitarista y el republicano-, se va a defender una ciudadanía
activa, múltiple o compleja e intercultural.
Un bloque esencial del libro se dedica a las virtudes cívicas. Para
esa "auténtica democracia" a la que aspiramos no basta con buenas
leyes, con justas instituciones. Se requiere de buenos y justos seres
humanos, comprometidos en la defensa de ese mundo mejor deseado sobre
la base de ciertos valores -derechos humanos-. Serán ellos los que
creen y hagan funcionar correctamente las leyes e instituciones más
válidas, los que las modificarán cuando queden obsoletas. Se han
elegido algunas virtudes políticas esenciales como la tolerancia,
imprescindible en un mundo plural, la capacidad de decisión, la
tendencia a obrar con justicia, la solidaridad y la autonomía.
El libro pretende, pues, incitar al lector/a a una reflexión acerca de
cómo debiera ser construida su identidad política, su ciudadanía,
para enfrentarse a los desafíos del presente y reivindica un mayor
compromiso y participación en la toma de decisiones en el espacio
público, superando una ciudadanía meramente clientelar, extendida y
pretendida por el triunfante modelo neoliberal.

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