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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Somos nuestros recuerdos, y sin ellos no existimos.

En estas memorias he reunido, bajo forma de "brevedades", algunas
anécdotas e historias personales, provenientes del largo día de mi
vida. Sus características principales son la incursión en otras vidas
que se han cruzado con la mía ?fugazmente o no? y la consentida
arbitrariedad cronológica de los hechos, expuestos tal cual se los
evoca, aunque tal vez no todos hayan ocurrido exactamente de ese
modo.

Su heterogeneidad es el resultado, por un lado, de las veleidades de
la memoria y, por el otro, de la casualidad, dos circunstancias
frecuentes en la existencia humana.

Su posible interés radica en la curiosidad que despierten algunos
testimonios y reflexiones a menudo confesionales, de la azarosa
existencia de un escritor poco divulgado entre el público masivo y
que, ocasionalmente, han sido mencionados en sus novelas o poemas
anteriores.

Este libro puede ser abierto al azar como un mazo de naipes, sin
menoscabo alguno de su comprensión ya que en general, entre una y otra
brevedad, no existe una ilación anecdótica de imprescindible
continuidad. Asimismo, un mismo personaje suele ser mencionado dos o
más veces desde distintas perspectivas.

Pienso que se me puede acusar de falta de pudor intelectual. En
efecto, no he sacrificado mi tecleante narcisismo, aun cuando una
buena dosis de falsa humildad hubiera sido recomendable para evitar
imputaciones de soberbia y obtener el beneficio de una simpatía que no
siempre he despertado. Comencé a escribir estas brevedades mientras
me recuperaba de una grave enfermedad que estuvo a punto de llevarme.
A medida que avanzaba con los textos, iba comprendiendo que estaba
siendo subyugado por la epifanía (en el sentido joyceano de súbita
manifestación espiritual) de un material sencillo, testimonial,
polémico, descarnado, indiscreto, poético, humorístico, y de fácil
lectura.

En otras palabras, una suerte de novela autobiográfica (como lo son
casi todas la mías, en particular Fiat lux, El día siguiente, El
fervoroso idiota y Circus), sin la tiranía de una línea argumental, lo
cual no me desvela mayormente y no creo que lo haga con los posibles
lectores de este libro.

Considero que escribir estas páginas ha sido para mí un hecho tan
providencial como los pródigos de la ciencia y de la fe y, lejos de
cubrirlas con un velo de tristeza, mi circunstancia les confiere una
alegría que, extrañamente, va más allá de la alegría misma, y que
acaso me ayude a enriquecer el resto de mi vida y a conjurar ciertas
posibles hipótesis postreras.

Aunque, claro está, nunca se sabe.

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