Khardan, Zohra, Mathew y Auda ibn Jad, el Paladín Negro de Zhakrin que
se ha unido al califa mediante un juramento de hermandad, hacen un
largo y accidentado viaje hasta el Tel, lugar de asentamiento de las
tribus nómadas. Al llegar a los campamentos del desierto, Khardan
logra reivindicarse ante su pueblo y es nombrado Profeta de Akhran.
Finalmente, la Rosa del Profeta florecerá y la Gran Guerra entre los
hombres y dioses demostrará que el destino de los humanos está en
manos de las divinidades pero que también éstas sufren las
consecuencias de las acciones de sus criaturas.