Saltar al contenido

Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Cuando a un procesalista se le plantea la posibilidad de tratar el
tema del Arbitraje, especialmente el ARBITRAJE DE CONSUMO, lo primero
que le viene a la mente es la defensa a ultranza de nuestro proceso
jurisdiccional. Y este es precisamente el tema del que se ha de huir:
no debemos plantearnos esa disyuntiva, ese enfrentamiento entre el
"Arbitraje -general o de consumo- versus la jurisdicción ordinaria ".
Por contra, debemos respaldar la opción del Arbitraje de consumo por
sus virtudes y méritos propios, no por las deficiencias y carencias de
las que adolece la Administración de Justicia.El Arbitraje de
consumo, si bien no es una vía nueva, permite que se obtenga justicia
con mayor rapidez que acudiendo a la jurisdicción ordinaria. Lo
podemos englobar dentro de las ADR en cuanto suponen una vía distinta
a la jurisdicción para resolver los conflictos y mantener la paz
social, sin recurrir a la fuerza. Estas vías alternativas no hay que
abordarlas como enfrentadas a la justicia tradicional sino como
alternativa y/o complementaria de aquella.