En este viaje a Poniente, en esta despedida, es mucho lo que queda: la
huella de alguien que ha vivido "libre y señor de su luz", fiel
siempre a una palabra exacta y clara, transparente por no traicionarse
nunca, hecha del fulgor luminoso del amanecer y la oscura claridad
del ocaso. En él se encierra (y se nos abre) la dignidad de una vida,
la pasión por la libertad, la herencia conquistada y la fe en la
palabra poética. Es decir, lo que ha sido el vivir y la palabra de
Miguel Veyrat. ANTONIO CRESPO MASSIEU