Saltar al contenido

Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


El eje central de este trabajo es la Nación Española, sobre la que ha
girado todo el proceso de elaboración del mismo. Es una realidad la
existencia del concepto Hispania, España, Espanya, desde la Edad
Media, enfatizado por cronistas y reyes, que lamentaban la pérdida de
España en 711, que desde las más variadas posiciones políticas, a lo
largo de la Edad Media, trataban de reconstruir la España cristiana.
Fue el devenir de los cinco reinos que en los albores de la Edad
Moderna coincidieron en el marco de la Monarquía Hispana.



Para entonces el concepto de Nación referido a dicha figura política,
era algo más que una simple entelequia, soportada por una lengua,
dotada de fuerza esplendorosa, cuya expansión y desarrollo no se ha
detenido hasta el siglo XXI.



Este concepto de Nación, pasó de las crónicas a la literatura y fue
asimilado por los juristas de los siglos XVI y XVII, hasta alcanzar su
plenitud en el siglo siguiente, cuando no sólo en los ámbitos
culturales, sino en los administrativos e incluso en los políticos era
utilizado habitualmente, tanto para analizar las causas de la
decadencia, como en la introducción de mecanismo correctores de las
deficiencias. La Nación era un principio recurrente ampliamente
difundido en la sociedad española, mucho antes de que se formulase por
los revolucionarios franceses de 1789.



Desde mayo de 1808, la resistencia del pueblo español frente a las
ambiciones napoleónicas, hizo posible el hecho material de la Nación
en Armas, como se definió entonces y ahora. Fue también la hora de
actualizar la sociedad y la política española, de introducir la
renovación y los cambios que demandaba esa sociedad desde el siglo
XVII. El momento era oportuno y de vital necesidad, pues la crisis
de las instituciones del Antiguo Régimen en 1808 las habían hecho
inservibles.



En tales circunstancias la soberanía fue asumida por la Nación,
primero las Juntas y después la Constitución, se consagró como
depositaria de la soberanía del pueblo español, principios que se
reiteran en la mayoría de los textos Fundamentales del siglo XIX y la
de 1978 declara expresamente en el artículo primero, que la "soberanía
nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del
Estado", y el artículo segundo reconoce que "La Constitución se
fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria
común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el
derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la
integran y la solidaridad entre tod