Una de las cuestiones de fondo de este estudio es la que quizá sea -al
menos para quien tiende a percibir el mundo con el oído antes que con
los ojos- la más compleja y apasionante de todas las que se plantean
en el campo de las humanidades: la de las relaciones entre lenguaje y
música, esa amplia y minada zona de paso en la que confluyen el texto
y la melodía, la prosodia y la articulación, el ritmo verbal y el
musical, el significado de las palabras y el de los sonidos, a menudo
en colaboración estrecha, pero también en eterna lucha por imponer su
propia ley (Alfred Einstein lo planteó de forma categórica: "Una
historia de la canción, o de las formas vocales en general, podría
tratarse simplemente como la historia del conflicto incesante entre
las exigencias de la música y las del texto"). Centrado en la larga
fascinación de la cultura europea por la música griega y romana -y de
forma especial en las muy diversas versiones musicales de textos
clásicos originales-, no es este un estudio dirigido en principio a
musicólogos, sino que planteamos el trabajo más bien como un ensayo
dentro del campo más amplio de la tradición clásica y la recepción de
la Antigüedad.