«Mientras ellas duermen», título de uno de los relatos de este
volumen, sirve para definir el hilo conductor de los restantes –entre
ellos, el primero que publicó el autor, escrito con catorce años–, en
los que las situaciones en que se ven envueltos los protagonistas, así
como los propios relatos, parecen situados en el espacio
indeterminado de la vigilia, en la irrealidad del sueño. Al despertar
apenas pueden reconocer la realidad, la mayoría de las veces pavorosa,
que los acecha mientras duermen. La galería de personajes trazados
por Marías es, de nuevo, inigualable: un fantasma de los años treinta
aún no ahuyentado; un capitán del ejército de Napoleón durante la
campaña de Rusia; el León de Nápoles, protagonista de El hombre
sentimental, cuando era niño; dos dobles que harán la vida imposible a
sus originales; una belleza tan irreal que sólo puede permanecer en
la muerte, o un mayordomo neoyorquino encerrado en un ascensor.
Fantasmas en la mayoría de los casos, a punto de serlo en otros, y
siempre inevitablemente perseguidos por algo que sucede pero no se
cuenta, esa segunda historia que emerge –o no– al final del relato, y
que coloca a Marías entre los maestros del género, entre Cortázar,
Salinger, Poe o el primer Capote.
«Un hermoso relato, Lo que dijo el mayordomo.»
FRANCIS FORD COP