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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


El amor surgió en el mercado, cuando el pelirrojo le regaló a la
princesa una manzana, aun a riesgo de que un guardia real lo pateara,
porque en aquellos tiempos no se andaban con bromas.
Marisela aprovechó la ocasión y, sonriendo con picardía, soltó una
frase para la historia:
-¿No será esta la manzana envenenada de Blancanieves?

La princesa Marisela urde un divertido plan para que su príncipe, que
no es azul sino rojo, la rescate de la torre. Su amado pelirrojo -que
nada tiene que ver con los caprichosos príncipes de los castillos
colindantes- burla muros y vigilancias y consigue entrar en la alcoba
de la princesa. Muchos serán los encuentros a escondidas, pero para
que el asunto acabe en boda, aunque sea por decreto y no por
convicción, Romeo (que se llama así por ironías de la historia) tendrá
que enfrentarse con un terrible dragón -porque hasta un dragón
consiguieron, para darle al asunto un toque serio...­y siniestro!

Con estos ingredientes, el genial autor y realizador audiovisual
cubano Geovanys García Vistorte, somete a juicio valores que se han
mantenido a lo largo del tiempo, y construye, en una época imprecisa,
una divertida historia con eco de cuentos clásicos, en la que los
personajes tradicionales se actualizan y generan simpatía.

De todos es sabido que los cuentos constituyen una herramienta
esencial para ir conociendo el mundo. Han sido testigos de distintos
momentos históricos y agentes de transmisión de valores en cada época.
Su pervivencia en el tiempo convierte a los cuentos en material
clásico, cargado de cultura; pero, en ocasiones, conviene revisar los
arquetipos que se les atribuyen a los personajes, sobre todo desde una
perspectiva de género, y valorar si el contenido de esas historias
resulta adecuado para el desarrollo de la personalidad, puesto que el
modo de pensar y sentir, estará condicionado por estas lecturas.

Geovanys juega con la literatura, no sin cierta rebeldía y un mensaje
comprometido, claro y contemporáneo de libertad que muestra en cierto
modo su forma de ver y comprender la realidad social y reivindica el
trato injusto que la tradición literaria les ha dado a algunos
personajes de los cuentos infantiles.

Articulada con imágenes caricaturescas, coloristas, muy expresivas y
en total sintonía con el texto, el ya reconocido André Letria también
da pie a reflexionar sobre las rancias costumbres de la realeza, con
un tono irónico y juguetón. El ilustrador portugués ha trabajado con
OQO en varias ocasiones (Caracoles; Corre corre, calabaza; La sopa
quema...) y ha sido galardonado en su país con importantes premios.