En "Julio César" aborda William Shakespeare la polémica figura del
emperador romano con aguda visión y con una originalidad dramática
inédita hasta entonces. Siguiendo la pauta trazada por Plutarco en las
Vidas paralelas, contrasta virtudes y defectos de los protagonistas,
resalta las ironías del destino y aprovecha el valor de la anécdota.
De ahí que los personajes de la tragedia acusen un relativismo y una
ambivalencia que confieren a la obra, en apariencia muy sencilla, una
notable complejidad. Edición y traducción de Angel-Luis Pujante,
premio Nacional de Traducción.