Cuando, en Kalkhorst, aldea del Mecklemburgo-Schwerin, a la edad de
diez años, entregué a mi padre, como regalo para la Navidad de 1832,
un relato, en un mal latín, sobre los principales acontecimientos de
la guerra de Troya, y las aventuras de Ulises y de Agamenón, estaba
lejos de pensar que, treinta y seis años más tarde, ofrecería al
público un libro sobre el mismo tema, luego de haber tenido la
felicidad de ver con mis propios ojos el teatro de esta guerra y la
patria de los héroes que Homero ha inmortalizado con sus nombres.
HEINRICH SCHLIEMANN Heinrich Schliemann (1822-1890) se presenta como
un caso notable y singularísimo en la historia de la cultura
occidental; de orígenes muy humildes, llegó a ser, sin embargo, una de
las personas más ricas de la Europa del siglo XIX; de una niñez y
juventud marcadas por la miseria y por la falta de una formación
cultural ordenada y sistemática, su inteligencia privilegiada y su
tesón -especialmente su tesón- lo convirtieron en un políglota que
llegó a dominar numerosas lenguas; más aún, merced a sus
descubrimientos en Troya, Micenas, Orcómeno y Tirinto, llegó a ser una
de las personalidades más célebres de su tiempo. Guiado por la atenta
lectura de Homero y de Pausanias, Schliemann reflejó, en estos
diarios, los asombrosos descubrimientos y peripecias que sirvieron, a
la postre, para cimentar la arqueología como ciencia. Publicados
simultáneamente en francés y alemán en 1869, han permanecido inéditos
hasta hoy en castellano. Hugo Francisco Bauzá, editor y traductor de
la presente obra, es profesor en la Universidad de Buenos Aires.