Stéphane Hessel, tiene 93 años, fue miembro de la resistencia
francesa, superviviente de un campo de concentración nazi, militante
a favor de la independencia argelina y defensor de la causa
palestina, en difinitiva es un eterno luchador, y es además, el único
redactor vivo de la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.
Hessel reclama la indignación como positiva y necesaria para el ser
humano. Porque las razones pueden ser hoy menos nítidas, o el mundo
demasiado complejo y los enemigos invisbles, pero siguen ahí la
dictadura de los mercados, las democracias ficticias, la manipulación
de los medios de comunicación, el consumismo de masas y la amnesia
generalizada. Por eso, hoy más que nunca, es necesario indignarse.