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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Los poemas de Hombre sin descendencia registran la conciencia
dubitativa de un ser humano que se sabe infecundo, ante una realidad
efímera y provisoria, pródiga en zonas de sombra. Pero toda fugacidad
esconde también su destello. De este modo, junto a la nostalgia de lo
perdido, a ora el asombro por los dones del mundo: el amor y la
música, el vino y la palabra, el calor de lo humano y la embriaguez de
estar vivo. La voz del autor deja atrás los fantasmas particulares
que había evocado en su anterior entrega, Defensa del pirómano, para
cantar esos dones. Frente a la impugnación airada que marcaba el
discurso de su primera incursión en el género, este segundo libro de
Ortiz Poole opta por la celebración de los vínculos de afecto, por la
búsqueda del rastro luminoso que cualquier biografía deja tras de sí.
Libres de veleidades intelectuales, los versos de Ortiz Poole apelan a
la visceralidad y persiguen la emoción, en una suerte de ejercicio
catártico o exorcismo que sólo puede realizarse desde la honestidad
brutal, desde la desnudez absoluta. El poeta sigue el rastro de
maestros admirados como Cernuda, Gil de Biedma o Fonollosa, emulando
su coraje para mostrar al ser humano en un conmovedor desvalimiento.

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