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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


El perenquén que me erizó la piel. Cuando mi familia estaba entera, el
cuarto de la tele solía estar en peligro. Allí descansaban mis
padres, mis hijos, mi marido y mis nietos. Luego se fueron todos, unos
a una vida mejor y otros a hacer su vida, y aquí me quedé, en este
cuarto vacío. En mis noches desiertas tengo mucho tiempo para
reflexionar.Una de esas noches desiertas en la que estaba sola me fijé
en que un perenquén traspasaba la puerta de cristales. De esa puerta
caminó hasta el antiguo cuadro que estaba cerca del televisor. Lo vi
cruzar y se me erizó la piel. Estuve pendiente por si lo veía salir,
pero cuando me fui a acostar miré detrás del cuadro y allí estaba.Al
día siguiente vi una cosa oscura que traspasaba la puerta y me asusté,
pero recordé al perenquén. Así muchas noches, hasta que me fui
acostumbrando a su compañía, a recordar que no hacen daño, a no
sentirme sola.Cuando conocí al perenquén era pequeño y clarito. Ahora
es grande y oscuro. Viene siempre a la misma hora y me fijo cuando
sale por detrás de la puerta. en ese tramo hace una paradita y vuelve
la cabeza hacia donde estoy yo, como si nos conociéramos de siempre.
Le he puesto hasta nombre. A veces hablamos...