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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


El pecado de gula, como es sabido desde la Edad Media, es un pecado
«carnal», en contraposición a los pecados «espirituales», como la
envidia y la soberbia. Es carnal porque hunde sus raíces en la
corporeidad del hombre y en el placer que siente comiendo y bebiendo y
en las sensaciones que acompañan a estas acciones; es carnal porque
requiere del necesario soporte de uno o más órganos del cuerpo humano
(el vientre, el estómago, la garganta); es carnal, en fin, porque se
transfiere directa y visiblemente a la carne, a la grasa de la
persona...
El carácter de la gula, como por lo demás el de otros pecados, ha
sufrido a lo largo del tiempo sensibles metamorfosis, de pecado a
enfermedad, de vicio voluntario a disposición hereditaria, de pecado
de los ricos a pecado de los pobres, de depravación individual a
tendencia social, tantas y tales son las transformaciones sufridas por
la gula desde la invención del pecado hasta nuestros días.