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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


La finitud no es la muerte sino la vida. Si somos finitos es porque
vivimos siempre en despedida y no podemos controlar los deseos,
recuerdos y olvidos, porque el nuestro es un mundo que nunca nos
pertenece del todo, ni será plenamente cósmico, ordenado o
paradisíaco. Somos el resultado del azar y de la contingencia y no
tenemos más remedio que elegir en medio de una terrible y dolorosa
incertidumbre. Una vida finita no conseguirá eludir la amenaza del
caos, ni estará capacitada para cruzar las puertas del paraíso. Ser
finito significa que no podemos crear a voluntad nuestra existencia,
porque, querámoslo o no, recibimos una herencia que nos obliga a
resituarnos a cada instante.

Se trazan en esta obra algunas escenas antropológicas que configuran
nuestra vida cotidiana: la experiencia, el olvido, el mal, el deseo,
el placer, el silencio... La filosofía aquí esbozada tratará de
mostrar la fragilidad y la vulnerabilidad de la vida y de pensar la
ética y la educación desde esta perspectiva. Estamos ante el relato
fragmentario del recorrido por unas sendas para las que no contamos
con brújulas ni cartas de navegación