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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Las expectativas en la valoración del suelo es una obra que trata de
enfrentar al lector con el que ha sido uno de los problemas
aparentemente insolubles y que reiteradamente ha reaparecido, por
muchos intentos que haya hecho el legislador para dar por zanjada la
cuestión: las dudas sobre si nuestro Derecho debía o no reconocer a
los propietarios del suelo la patrimonialización -esto es, la
integración en su patrimonio actual- de las expectativas de
revalorización, por definición futuras, sobre aquellas propiedades de
las que habían de desprenderse como consecuencia de una actuación
pública sobre la que no tenían control -especialmente, una
expropiación forzosa o su integración en operaciones urbanísticas-.
Frente a la inveterada tendencia de nuestro legislador a tratar de
impedir este resultado, como ha quedado plasmado desde la Ley de
Expropiación Forzosa de 1954 y la Ley del Suelo de 1956, los
tribunales han buscado siempre vías de escape para reconocer a los
propietarios una compensación por la privación, no sólo del bien y de
su valor actual, sino de tales expectativas en mayor o menor medida.
Este conflicto secular nos da pistas sobre la existencia de un
problema todavía latente y tampoco resuelto por la última versión de
la Ley de Suelo -de 2007, con texto refundido en 2008 y en 2015- ni
por su Reglamento de Valoraciones, en torno a la propia noción de
expectativa y su delimitación jurídica. Un problema que tiene que ver
con las dificultades para aprehender el concepto mismo de expectativas
desde un prisma jurídico y, muy particularmente, de las expectativas
urbanísticas. A lo largo de este libro se trata, en primer lugar, de
acotar este concepto con la finalidad de poder extraer, de forma
coherente y sistemáticamente sólida, las consecuencias jurídicas que
se derivan de su reconocimiento, según los casos, por el legislador. A
continuación se analiza con detalle, a la luz de la clarificación
conceptual realizada el conflicto previamente reseñado, cómo se ha
plasmado a lo largo de la historia del urbanismo español en las
décadas que han seguido a la Ley del Suelo de 1956, culminando con un
detenido análisis en torno a las soluciones actualmente vigentes
introducidas por la Ley de Suelo de 2007 y por el nuevo texto
refundido de 2015. Soluciones que apuestan tímidamente por el
reconocimiento de las expectativas en la valoración del suelo, aunque
de modo contradictorio con algunos de sus planteamientos generales, lo
que obliga a una cuidada exégesis -y también en ocasiones a cierta
crítica- de la legislación en vigor para entender con precisión cuáles
son sus posibilidades y alcance.