Los personajes de Los estados carenciales buscan como todos nosotros
la felicidad a su manera. Tratan de no sucumbir a la rutina, de
escapar de la mediocridad o de rehacer sus vidas con un poco de
sentido. Ulises, abandonado por su mujer Penélope, vive con su hijo
Telémaco. Ella es una diseñadora de modas que no se corta tanto como
la Penélope de siempre cuando le sale al paso algún pretendiente. Al
suegro de Ulises, Vili, su mujer le hace la vida imposible, y él busca
la felicidad con optimismo y algunas ideas peregrinas, como montar
una nueva Academia para enseñar a una pandilla de infelices que la
felicidad consiste, como decía Platón, en hacer el bien