Nadie permanece indiferente ante un texto de Marguerite Duras. Su
escritura, como expone e incluso exhibe aquí, es ella misma, en su
casa, en el silencio y la soledad que le es indispensable. Sólo así
puede oir la voz interior que recuerda y cuenta, que vacila y se
contradice, que teme nombrar los hechos, las cosas y las personas que
van poblando poco a poco su entorno hasta que «la escritura» se
instala «en todas partes». A partir de los textos de tres cortos
filmados sobre o por Marguerite Duras, este libro ofrece sus
reflexiones sobre el hecho de escribir, reflexiones continuamente
engarzadas con los acontecimientos de su vida que han ido
estigmatizando su escritura : el alcohol, el dolor, el marido, los
amantes, el hijo, las amistades, la pintura, el cine, la política,
esa «vulgaridad masiva, desesperante, de la sociedad» y también ese
piloto británico de veinte años, abatido en los últimos días de la
segunda guerra mundial, a quien ella dedica el libro.