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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Desde hace un tiempo la palabra crisis se utiliza como un concepto más
icónico que descriptivo y se la adjetiva de múltiples maneras en
función del ámbito de que se trate, que no siempre es el estrictamente
económico.



Se habla, pues, de crisis económica, de crisis energética, de crisis
ecológica, de crisis del individuo, de la política, de la religión o
de la sociedad.



No parece, pues, muy descabellado concluir que nos encontramos ante
una crisis civilizatoria y que muy probablemente esta se debe a ?y va
necesariamente acompañada de? una crisis de nuestra sabiduría, de una
crisis ética y filosófica. Ante un desafío de estas dimensiones,
parece necesario y urgente desarrollar una nueva ética y una nueva
sabiduría.



Y aunque se trate de un problema nuevo, propio de la modernidad o de
la postmodernidad, resulta pertinente rescatar aquellas tradiciones de
nuestro acervo histórico que pueden contribuir a aportar un
instrumental filosófico y un aparato crítico con el que abordarlo.



Porque es obvio que la tradición filosófica no debe utilizarse
únicamente para su conservación estática, como una pieza inerte en un
museo, sino que debe servir también para reinterpretar nuestro
presente con una mirada distinta y para actuar sobre él en
consecuencia. En este libro José Alberto Cuesta se centra en el
pensamiento cínico surgido en la época helenística, una época que,
pese a los casi veinticinco siglos que nos separan de ella, tiene
muchas semejanzas con la sociedad contemporánea.



La filosofía helenística sitúa en el centro de su reflexión la
cuestión acerca de la vida buena para el ser humano y su adecuación
con la naturaleza.



Y José Alberto Cuesta está convencido de que las diferentes
terapéuticas helenísticas de una ?vida conforme a la naturaleza?
pueden ser perfectamente válidas para el ser humano de nuestro
tiempo.



La elección del cinismo en este sentido es especialmente pertinente
?otras filosofías de la época helenística como el epicureísmo o el
estoicismo eran posibles opciones? por cuanto el pensamiento cínico
dispone de un instrumental filosófico que lo hace especialmente
atractivo como ariete desde el que armar un aparato crítico aplicable
a nuestra crisis civili