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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Estás embarazada o quizá tienes ya un bebé entre tus brazos. A lo
mejor sólo te estás planteando el tema de la maternidad. Sea como sea,
estás hecha un lío, tienes mil preguntas y nadie a quien recurrir.
Escoges un libro, luego otro, luego otro más... Tu perplejidad va en
aumento: ¿cómo puede ser que coexistan enfoques tan diferentes? ¿Por
qué los expertos se contradicen de tal modo? ¿Por qué te hacen sentir
tan impotente y por qué, a pesar de todo, sigues necesitando
desesperadamente la guía que te ofrecen?
Te dicen que para un criar a un niño hace falta toda la tribu, pero...
¿dónde está nuestra tribu? ¿Cuándo y cómo nos hemos quedado tan
solos?
Tener un hijo es una de las experiencias más comunes de la humanidad,
pero estamos peor preparados que nunca para ese trance. Vivimos
obstinadamente de espaldas a nuestra propia naturaleza desvalida, tan
dependiente de los cuidados de los demás. Y cuando, de pronto, la
evidencia de esta vulnerabilidad se hace carne en el cuerpo de
nuestros hijos, todo se tambalea. ¿Es nuestro interior emocional el
que tiene que hacer todo el trabajo para reacomodar esta experiencia
insólita? ¿Es quizá más conocimiento experto lo que nos falta?
¿Podemos poner a nuestros hijos en el centro de nuestras vidas sin
exigir que todo cambie? ¿Podemos siquiera entender lo que nos está
pasando sin mirar más allá de nuestros cuerpos, más allá de las
paredes de nuestros apartamentos?
¿Dónde está mi tribu? se plantea este y otros interrogantes buscando
siempre un marco más amplio que el de la familia, o el de la pareja
madre-hijo, en el que situar estas cuestiones. Porque cuidar de
nuestros hijos podría ser una experiencia mucho más gozosa y, si no lo
es, no es por nuestra culpa (pero tampoco por la suya).