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Ficha del libro

portada del libro
  • DINASTIA DE LOS AUSTRIA, LA 3 VOL
    LAS RELACIONES ENTRE LA MONARQUIA CATOLICA Y EL IMPERIO

  • AA.VV
  • POLIFEMO EDICIONES
  • 2011
  • 01 ed.

  • ISBN: 978-84-96813-51-9
  • EAN: 9788496813519

  • 2240 páginas
  • RUSTICA

  • TEMA: HISTORIA


  • No disponible.
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COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Durante los siglos XVI y XVII, la Casa de Austria fue la dinastía en
torno a la cual giró la historia de Europa y, en gran medida, también
la historia de todo el planeta. Además de su gran poder, la Casa de
Austria se caracterizó por estar dividida en dos ramas familiares
separadas, que actuaban coordinadas desde las cortes de Madrid y
Viena, según dejó establecido el emperador Carlos V cuando abdicó, a
pesar de que sus intereses con frecuencia resultaron ser divergentes.
Las interacciones entre ambas ramas no afectaron únicamente a los
reinos hispánicos y al Imperio, sino también directamente a los Países
Bajos y al norte de Italia, al mantenimiento de una frontera común
con el Imperio otomano y, en general, a todo el continente europeo.
Resulta necesario señalar que las relaciones nunca estuvieron
equilibradas, sino que -durante los siglos XVI y XVII, cuando la Casa
de Austria gobernó el Imperio y la Monarquía hispana simultáneamente-
una rama de la dinastía siempre se erigió en guía y responsable de la
política que debía seguir toda la Casa, subordinando los intereses y
objetivos de la otra rama, al mismo tiempo que justificaba su
actuación en defensa de la confesión católica. Semejante justificación
ponía, inevitablemente, la existencia de la dinastía en manos del
papado, pues el pontífice era cabeza de la Iglesia y la autoridad que
definía la ortodoxia del catolicismo. Por ello se plantea la
tradicional "gran historia" como una historia de familia en la que las
cortes de Madrid, Viena y Roma, con su peculiar funcionamiento,
pueden ayudar a entender mejor las claves de la historia moderna
europea.
La Casa de Austria tuvo una de sus señas de identidad en su capacidad
para dividirse en distintas ramas familiares con las que gobernar en
distintos territorios. Dependiendo del momento, Madrid, Viena, Praga,
Bruselas, Graz o Innsbruck fueron sede de cortes de los Habsburgos.
Las relaciones que estos centros establecieron entre sí fueron más
allá de las embajadas y el contacto diplomático formal. Existió una
tupida red de lealtades familiares, facciones cortesanas, religiosos,
séquitos de reinas e infantas, que se encargaron de vincular las
distintas cortes y buscar puntos de acuerdo en la creación de una
política dinástica.
Por otro lado, el siglo XVII planteó retos cruciales para la posición
de la Casa de Austria, como el ascenso de Francia y los nuevos poderes
del norte de Europa. A lo largo de la centuria, las cortes de Madrid
y Viena tuvieron que alternar el recurso a la guerra y la diplomacia
para conservar su poderío, a la vez que las distintas crisis y paces
pusieron en riesgo la solidaridad dinástica y mostraron los límites de
la colaboración entre ambas ramas.
Tras las paces de Westfalia (1648), la correlación de fuerzas entre
las cortes de Madrid y Viena se fue decantando de modo claro y
progresivo hacia el lado austriaco. Durante la segunda mitad del siglo
XVII, la Monarquía hispana realizó un esfuerzo denodado para
conservar sus posesiones, lo que consiguió en buena medida hasta el
fallecimiento de Carlos II. La disputa entre Austrias y Borbones por
la herencia hispana llevó a la guerra de Sucesión y al final de los
Habsburgos en España. En esta última fase, el posicionamiento a favor
del candidato austriaco llevó a numerosos súbditos hispanos a la
expropiación de bienes y al exilio, amargo epílogo a dos siglos de
relaciones dinásticas.
Por último, esta obra no podía cerrarse sin pasar revista a la
herencia cultural dejada por los vínculos entre las dos ramas de los
Austrias en el arte, la literatura y la religiosidad, así como su
impacto en la historiografía posterior