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COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


La proliferación de escándalos financieros en los últimos tiempos
-abordada por los autores, en muchos de los casos, con la cautela y la
prevención necesariamente impuestas por su situación procesal en los
juzgados y tribunales o la tramitación de los correspondientes
expedientes en la CNMV- por los que se hallan imputados en la
actualidad casi un centenar de banqueros, amén de un sinfín de
empresarios, relacionados con la presunta comisión de delitos
societarios, apropiación indebida, falsedades y estafas, publicidad
engañosa o uso de información privilegiada entre otros, justifica por
sí sola la publicación de obras como la presente, en las que la
necesidad de investigar penalmente la entidad de determinadas
conductas, más allá de las malas prácticas, debe imponerse a la
codicia y oportunismo de sus artífices.
Merecerían destacarse, en este orden, como tales: el comportamiento de
los responsables de auditoras que perciben sustanciosos ingresos por
consultoría precisamente de las sociedades que deben auditar; la
emisión de informes engañosos por agencias calificadoras propiciando
ruinosas inversiones; el desvío de reservas transformadas en ingresos
operativos por parte de sociedades para inflar beneficios que han
obligado a gigantes del mercado a suspender pagos bajo la presión de
deudas millonarias; la asignación de sueldos desproporcionados o la
utilización de los recursos sociales para atender los gastos
particulares de los altos directivos de la Banca, incluida la
concesión de créditos a bajo interés facilitados a los mismos o a
sociedades por ellos controladas, prejubilaciones e indemnizaciones
desproporcionadas en todo caso y más en épocas de crisis; la
deficiente gestión por aquéllos de los recursos de las Cajas de
Ahorro, ofertando preferentes a clientes desinformados, cuando no mal
aconsejados, concediendo créditos a terceros para la adquisición de
viviendas a largo plazo de manera indiscriminada o participando en
inversiones de riesgo que, desnaturalizando el cometido genuino de
aquéllas, han obligado a la postre a su rescate con el dinero de los
contribuyentes, por citar algunos ejemplos. Conductas, todas ellas,
con trascendencia delictiva cuyas responsabilidades deben depurarse,
sólo, a través de un proceso adecuado.
Consecuentemente, la conveniencia de la actualización de una obra,
como la que el lector tiene en sus manos, viene aconsejada no sólo
desde su finalidad jurídica, que constituye su primer objetivo, sino
también como revulsivo educacional, como premisa necesaria para
evitar, ante todo, el conflicto ético que su dinamización viene
generando, y hoy más que nunca: como fuente de transformación de la
conciencia social, con el fin de erradicar de la misma la mítica y
errónea consideración de «casta intocable» que tradicionalmente viene
otorgándose a la denominada comúnmente, desde SUTHERLAND,
«delincuencia de cuello blanco» (the White collar Criminality).