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Ficha del libro

portada del libro
  • DEL CONSENSO CONSTITUYENTE AL CONFLICTO PERMANENTE

  • ALZAGA, OSCAR
  • TROTTA
  • 2011
  • 01 ed.
  • Colección: DERECHO. ESTRUCTURAS Y PROCESOS

  • ISBN: 978-84-9879-193-8
  • EAN: 9788498791938

  • 106 páginas
  • RUSTICA

  • TEMA: SOCIOLOGIA


  • No disponible.
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COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


El título de este libro prepara al lector para viajar, a través de sus
páginas, desde una estación de partida, la forja del consenso
constituyente, hasta aquella en que nos encontramos: la crisis del
diálogo, de la virtud cívica de la concordia, de la búsqueda de
consensos para superar disensos y de la multiplicación de conflictos
que progresivamente deterioran el clima de convivencia política y
social. A lo largo del trayecto, la obra presta atención a algunos de
los principales hitos que jalonan este camino descendente por el que
nos vamos alejando del curso de las grandes democracias europeas.



Aunque el autor sea un prestigioso constitucionalista, el texto está
escrito huyendo de la jerga de tal rama del Derecho. No en vano se ha
optado por una metodología que procura sumar al contexto jurídico las
aportaciones de la historia del pensamiento político, la sociología y
ciertas parcelas de la ciencia política. Pero sobre todo destaca la
claridad expositiva. Parece haberse seguido la máxima de Ortega: «La
claridad es la cortesía del filósofo».



Ahora bien, este pequeño libro está redactado desde el esfuerzo por
exponer toda una serie de tesis bien trabadas, con el máximo respeto
para quien no las comparta. La claridad que cultiva el autor no es
sinónimo de intemperancia. No en vano es una obra puesta al servicio
de los valores de la convivencia en la vida pública.



A medida que se avanza en la lectura se percibe que el escribidor ha
procurado inyectar dosis de esperanza en el caminar colectivo hacia un
futuro mejor, pero las reflexiones que se entrelazan agolpan en la
mente del lector incontables preocupaciones por los nubarrones que se
ciernen sobre esta dura tierra nuestra. Pero no hay la menor concesión
ni a la demagogia ni al pesimismo. Solo realismo en estado puro, que
deja un poso de inquietud cívi