La condesa de Pardo Bazán (1951-1921) se propuso una tarea muy de su
época: reivindicar lo autóctono ante un publico cada vez más fascinado
por lo extranjero. Su retrato de una Galicia salvaje y ensimismada,
el acopio de las leyendas de hadas y encantadores, nos muestran a las
claras que no hay porque envidiar mitologías o paisajes ajenos