(1912-1990), se dio a conocer como poeta y novelista en la década de
los treinta y obtuvo el primer gran éxito de crítica con El libro
negro, escrito en París en 1938. Sin embargo, es El cuarteto de
Alejandría, la impresionante tetralogía compuesta por Justine (1957),
Balthazar (1958), Mountolive (1958) y Clea (1960), la obra que le
convierte en un clásico de nuestro tiempo -debido en buena medida a su
exploración de las posibilidades del lenguaje narrativo- y que
provocó entusiastas comparaciones del autor con Proust y Faulkner.
Como buena parte de su narrativa, procede de su experiencia personal
como diplomático en Grecia, Yugoslavia, Chipre y Egipto y se
caracteriza por la experimentación formal en cuanto al tratamiento del
tiempo y el espacio. El laberinto oscuro (1958), Tunc (1968) o
Nunquam (1970), son otros buenos ejemplos de su talento. Con Monsieur
o El Príncipe de las Tinieblas (1974) inició un quinteto o, en sus
palabras, un quincunce (con Livia, Constance, Sebastian y Quinx) que
llevó un paso adelante sus investigaciones narrativas y asentó su obra
de madurez. Es autor también de poesía (Poemas completos, 1931-1974,
1980) y de varias obras a medio camino entre el ensayo y el libro de
viajes.