De título stendhaliano, estas Crónicas italianas publicadas
originariamente en 1971, son el testimonio de la época crucial que
Terenci Moix pasó en Roma a finales de los años sesenta, los que él
mismo describiría posteriormente como los más felices de su vida. «No
sólo es un libro de enorme belleza, sino una obra clave en la
trayectoria de su autor», dice Ana María Moix; en estas páginas cobra
voz otro Terenci, «uno más oculto y más secreto, aunque, eso sí, tan
apasionado como el que conocemos».
En Roma, Moix descubre el arte, la cultura y la historia como patria.
Junto a los capítulos dedicados a diversos artistas del mundo clásico,
habla de la vida política, social y cultural de aquella Roma, con una
visión crítica, casi demoledora; de sus encuentros con Pier Paolo
Pasolini, con Elsa Morante, con Fellini (de quienes ofrece espléndidos
retratos), o de sus estancias en casa de María Teresa León y de Rafael
Alberti.
Coincidentes y complementarias son las aportaciones con las que se
adereza la presente edición: un prólogo de Ana María Moix y un
epílogo de Luis García Montero que resaltan la necesaria actualidad
de esta pieza exquisita que se había convertido en rareza
inencontrable.