Una vez más la Cátedra Jorge Oteiza nos presenta uno de esos escritos
que resultan relevantes para el conocimiento del arte y la cultura de
nuestro tiempo. La creación musical en el siglo XXI recoge la
intervención de Tomás Marco en el programa "Arte y cultura de las
sociedades del siglo XXI". Acercarse a la música significa poseer unos
conocimientos y unas experiencias que permitan hablar sobre ella.
Pero, además, la música podríamos decir que es -de algún modo- la más
espiritual de las artes. La música tiene que ver con la
"interioridad", con la aventura, con la búsqueda. Eso sí, nos recuerda
Tomás Marco, "hay que saber buscar". Con estas consideraciones, esta
apuesta por la música, en un mundo de tanto ruido - incluyendo una
parte importante de la música fabricada como producto comercial-,
supone dar tono y dar nombre a las sensacions corporales y
espirituales. Es decir, detenerse en los estados del alma, emocionarse
y vibrar. A través de la música es posible imaginar, experimentar y,
en definitiva, dejar de sentirnos presos de alguien, de un lugar, de
un deseo inalcanzable o de la vida en general. Con esas lecciones,
Tomás Marco nos ayuda aver lo que existe más allá de lo que ven
nuestros ojos.