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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Prólogo de Mauricio Beuchot.





¿La Nada... es nada? Esta es la primera pregunta que da inicio a todo
lo que se ha generado en esta obra. Si la Nada es nada, ¿cómo es que
podemos concebirla? Si la Nada es nada ¿cómo es que tiene una palabra
para ser referida? Si la Nada no es nada y es, por tanto, algo ¿con
qué fin hablar de ella o de ello? Principalmente, para hacer notar eso
mismo: que la Nada es y debido a que somos la concebimos, al menos,
desde los parámetros en que los humanos entendemos. La Nada es el
espacio propicio para las potencias, para los inicios, para los
nacimientos de las nuevas ideas, de la creatividad, de la destreza
mental, del entendimiento oportuno y de la palabra acertada. A la Nada
la podemos hacer presente análogamente en el cero, en el vacío, en el
cambio y el movimiento, en las modificaciones sustanciales, en el
silencio, en las pérdidas, los sin-sentidos. Y es ahí, en la Nada que
al hombre contemporáneo aún le queda, donde éste debe reconstruirse
para volver a ser -ahora de un modo distinto- más profunda y
plenamente. La Nada que le queda al humano es considerarlo Todo. La
consideración de la Nada implica una nueva perspectiva, volverse un
nadante, lo cual propone esta obra. Se sugiere una forma alterna de
entender la vida en la cual pueda asumirse, íntimamente, que negarse
es el único modo de afirmarse, que irse es la manera de estar, que
destruirse es un modo de construcción, que no-ser es la única opción
de Ser, que el silencio habla más que la propia voz, que el vacío
llena más que la presencia, que el cero cuenta más que la unidad y que
la Nada supera enteramente nuestro Ser. Y es que, al final, lo único
que realmente queda, la única opción profunda, es elegir contemplar la
Nada, una contemplación que supone un camino alterno para la
comprensión del Ser.








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