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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Aquella ciudad, por el sonsonete de sus jornadas, por la pereza de sus
almas, por el aburrido bostezo de sus perros, por los olores que eran
siempre la misma mezcla sin viento, por el sonido de su silencio
-zumbido y nada más que eso-, por la regla de las reglas que la regía
y que era una ley o un mandamiento casi, y que daba nacimiento a lo
que era lógico considerar como ramas de un mismo árbol puesto que
lógica era su savia... En fin, toda aquella ciudad tenía necesidad de
una cofradía.