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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Sócrates ha cumplido los sesenta y cinco años cuando termina la guerra
del Peloponeso. La victoriosa Esparta impone en Atenas un régimen
oligárquico, conocido como los Treinta Tiranos, encabezado por
Critias. El nuevo régimen, patrocinado y asistido por una guarnición
espartana, desencadena una terrible oleada de represión y asesinatos
contra los partidarios de la democracia, que se ven forzados al
exilio. Sócrates sigue con su vida tranquila en Atenas.Pocos meses
después, los exiliados, dirigidos por Trasíbulo, logran llegar al
Pireo y derrotan a los tiranos, muriendo en la batalla sus principales
cabecillas. La democracia es restaurada y los bandos enfrentados,
demócratas y oligarcas, sellan un pacto de reconciliación, que pudo
afianzarse tras más de un año de tensión e incertidumbre.Concluido el
terrible episodio de la guerra civil, los líderes de la democracia
restaurada, como otros muchos ciudadanos atenienses, se preguntaron si
no tendrían algo que ver las enseñanzas de Sócrates con la conducta
criminal de algunos de sus discípulos, como Critias o Alcibíades. Con
el ánimo de arrancar del acusado un mensaje de rectificación, en la
primavera del año 399 a.C., Sócrates fue llevado ante un tribunal,
pero la palabra que Atenas esperaba oir de su boca nunca fue
pronunciada.Ciudadano Sócrates sitúa al lector frente a preguntas que
nos atañen y cuyas respuestas siguen envueltas todavía hoy en un halo
de incertidumbre. ¿Fueron las enseñanzas de Sócrates del todo ajenas a
los crímenes y traiciones de sus discípulos? Si es cierto que
Sócrates pasó toda su vida dedicado a cultivar la virtud, ¿cómo es que
fracasó en su propósito de hacer virtuosos a sus seguidores más
cercanos? ¿Por qué el discurso moral de Sócrates, tan elevado y
sublime, fue incapaz de contener los instintos perversos de sus
discípulos?