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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Las cartas que los padres nunca recibieron... ni recibirán son cartas
excepcionales porque son las únicas escritas para no ser enviadas a
sus destinatarios, ni leídas por ellos. Son cartas en las que personas
que han necesitado una psicoterapia explican a sus padres por qué la
han necesitado. Cómo se fraguó todo en su grupo original, la familia
que ellos fundaron. Qué déficits y carencias experimentaron, y las
consecuencias que esto tuvo en su desarrollo. Explican cómo han
logrado entender lo que pasó, que no fueron víctimas de verdugos, sino
de otras víctimas. Que han comprendido que los padres hicieron lo que
pudieron, y que si no pudieron hacer más o mejor, fue por falta de
salud psicológica, por sufrimientos indebidos e injustos que ellos
experimentaron en las primeras etapas de su vida: carencias que
determinaron las que ellos habían de transmitir inevitablemente a sus
hijos. Estas cartas no pueden ni deben ser leídas por los padres,
porque lo vivirían como una acusación que sería tremendamente injusta,
ya que son inocentes de los daños sufridos por el hijo en su
crecimiento, de sus déficits y carencias. Su lectura no podría ser
asimilada, y podría causar un quebranto importante en su salud tanto
psíquica (depresión grave) como física. Pero leídas a su representante
simbólico, el terapeuta, tienen un enorme valor y significado,
reparador y restaurador de un equilibrio interno que había sido
gravemente dañado.

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