A mediados de los cuarenta, Ringo es un chiquillo de quince años que
pasa las horas muertas en el bar de la señora Paquita, moviendo los
dedos sobre la mesa, como si repasara las lecciones de piano que su
familia ya no puede pagarle. En esa taberna del barrio de Gracia, es
testigo de la historia de amor entre Vicky Mir y el señor Alonso:
ella, una mujer entrada en años y en carnes, masajista de profesión,
ingenua y enamoradiza; él, un cincuentón apuesto que empezó
frecuentando a la mujer para curarse de una lesión en el pie y ha
acabado instalándose en su casa. Allí viven junto a Violeta, la hija
de la señora Mir, hasta que sucede algo inesperado: un domingo por la
tarde, Vicky se echa a las vías de un tranvía intentando un suicidio
imposible y patético, mientras el señor Alonso desaparece para no
volver. Lo único que queda de él es una carta que prometió escribir y
que Vicky estará esperando y deseando hasta la locura, mientras
Violeta mueve sus espléndidas caderas por el barrio, hosca e
indiferente a los halagos. La vida entera discurre por el bar de la
señora Paquita y bajo la mirada de Ringo, que escucha, lee, y
finalmente empezará a escribir, llenando de luz esa triste caligrafía
de toda una generación que alimentó sus sueños en los cines de
periferia y en las calles grises de una ciudad donde el futuro parecía
algo improbable. Espléndido relato de iniciación al deseo y a la
escritura, Caligrafía de los sueños es la primera novela que Juan
Marsé publica tras la concesión del Premio Cervantes en 2009.