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COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Los proyectiles no pueden esparcirse por todo el término de la ciudad.
Así es que miramos líneas principales de comunicación y vías de
escape. También dónde arda bien. Y usted sabe perfectamente igual que
nosotros dónde está eso en una ciudad antigua. Nosotros no somos
medievalistas, pero aun así también hemos oído que una ciudad como esa
data del año 800 después de Cristo. Partiendo de eso, los
lanzamientos tienen que concentrarse en los edificios que hagan
esquina. Con eso lo vamos cerrando todo. En el caso ideal, un cerro de
escombros a la entrada y a la salida de cada calle. El caso está
cerrado y visto para sentencia cuando abrimos debidamente con
explosivos los edificios a ambos lados de la calle. Entonces allá van
palos, bidones y demás incendiarias para dentro. Y encima la tercera y
cuarta oleada, otra vez explosivas e incendiarias. Eso nos da una
retícula graneada también en transversal, aunque siempre repasemos por
el mismo surco. Mire usted, los edificios intactos son difíciles de
incendiar. Primero hay que descubrir los techos, abrir con explosivos
agujeros que lleguen al segundo piso o de ser posible al primero,
donde está lo combustible. En otro caso no tenemos incendio de área,
ni tornado de fuego ni todo lo demás. Mi hermano es médico de la
fuerza aérea. Es lo mismo que las curas de una herida muy extensa. No
se puede limpiar una ya cicatrizada que ha hecho costra, como una
ciudad se ha ido rehaciendo a lo largo de su historia, primero hay que
reabrir la herida y rasparla de modo que tratemos con capilares
frescos, y entonces se extiende por encima pomada y gasa.

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