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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


Hoy en día es un lugar común, generalmente aceptado sin crítica, que
la justicia penal de la época moderna en Castilla e Indias era un
compendio de todos los males posibles: venalidad, corrupción,
lentitud, ineficacia y un largo etcétera de desgraciados
calificativos, dignos de los mejores propagandistas de la Leyenda
Negra. Hay que reconocer que la literatura del Siglo de Oro, por
ejemplo, en autores como Quevedo, favoreció una imagen de la justicia
del momento muy poco halagüeña; sin embargo, el investigador
comprometido con la verdad histórica no puede dejarse llevar sólo por
una visión tan parcial, por otra parte, presente en cualquier momento
de nuestro pasado e, incluso, en la actualidad. Contemporáneamente, la
conocida obra del tristemente desaparecido profesor Tomás y Valiente
(El Derecho Penal de la Monarquía Absoluta. Siglos XVI-XVIII) ha dado
lugar a una legión de seguidores, discípulos o no, que han pergeñado
una visión de la justicia moderna acorde con el mencionado tópico de
tribunales penales parciales y corruptos, inmersos en una insoportable
arbitrariedad. La intención de los trabajos recogidos en el presente
libro, realizados gracias a la concesión de una ayuda a la
investigación del MICINN, es poner de relieve cómo el estudio de la
literatura jurídica y, muy especialmente, de los numerosos procesos
penales conservados nos lleva a una visión de la administración de
justicia moderna situada en las antípodas de la concepción vulgar
hasta ahora mantenida por la mayoría de los autores. Arbitrio judicial
no significa, en absoluto, arbitrariedad, sino adaptación y
adecuación de la ley penal a la época y lugar de aplicación, todo ello
realizado con consentimiento regio; esto suponía la moderación de las
duras leyes, cuyo principal beneficiario era el reo y, por ende, la
sociedad, que veía como cercana la actuación de los tribunales de
justicia, así como la misericordia con que el Rey se conducía, como
administrador último de la misma; todo ello sin que faltasen, ayer
como hoy, casos de fallos injustos o parciales, que, sin, embargo,
podían y solían ser corregidos en apelación.