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Ficha del libro

portada del libro

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO


La apreciación estética de la naturaleza está dotada de una libertad
negada a la apreciación artística: ante el mundo natural somos libres
para enmarcar los elementos como nos plazca, para adoptar cualquier
posición o movimiento, de cualquier manera, en cualquier momento del
día o de la noche, en cualquiera que sean las condiciones
atmosféricas, y de utilizar cualquier modalidad sensible, sin por ello
incurrir en el error de malinterpretarla. Ningún aspecto visible o
cualidad, estructura interior o exterior, percibida a cualquier
distancia y en cualquier dirección, se considera irrelevante en su
apreciación estética. Y lo mismo es verdadero, mutatis mutandis, para
las otras modalidades sensibles, en la medida en que la percepción de
gusto, olor, textura, movimiento, presión y calor caen dentro de las
fronteras de la estética.