2
conservo una fotografía en la que aparezco pequeñito con un abecedario
en las manos. La fotografía está debidamente coloreada y forma parte
de una serie: en una sostengo un mapache de goma, en otra luzco una
gorrita verde, en otra le sonrío al fotógrafo. Se trata de fotografías
comunes y corrientes, pero no sé por qué la del abecedario me
inquieta. Tal vez porque en ella me veo analfabeto y curioso, sin
sospechar que en ese instante tenía el mundo en mis manos. Ese mismo
mundo que ahora me empecino en abarcar con palabras. Inútilmente,
además.